Publicado el por en Deportes, Judicial.

Un desprevenido mensajero que anoche ingresó al hotel donde se aloja la selección Colombia en Santiago generó auténtico pánico por algunos minutos. Esto por cuenta de la chaqueta que lucía, la cual tenía estampada en la espalda la sigla FBI, reconocida marca de ropa con sede en la ciudad de Valparaíso.

Según personas presentes en el lugar, el ingreso de esta persona coincidió con la llegada de la delegación colombiana del estadio San Carlos de Apoquindo donde adelantó la práctica vespertina. «Apenas lo vieron el que más se paniqueó fue el doctor Jesurún, se puso pálido», afirma Byron Castaño, pereirano que vive hace diez años en la capital chilena. «Apenas se repuso se puso de rodillas y gritaba, fuera de sí, no me lleven, tengo familia, yo les cuento, pregunten, yo hablo».

«Otro directivo, que no le sabría decir quién era, fue corriendo donde el botones y le arrancó el uniforme para ponérselo él. Uno, el más gordito, se botó a la piscina, muy charro, todo vestido. Lo sacaron ya boqueando cuando se supo que el man ese no era tira».

Según otra fuente perteneciente al personal de aseo del hotel, «el bus quedó hecho un chiquero, lleno de papelitos en el suelo», mientras que una recepcionista relató cómo, en medio del desconcierto, la primera reacción de los restantes integrantes del combinado patrio fue la de borrar el contacto de Luis Bedoya de la memoria de sus teléfonos.

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