Publicado el por en Economía, Salud y bienestar.

Por considerar que este sistema de negociación entre parejas se estaba prestando para todo tipo de abusos y confusiones, varias organizaciones internacionales han lanzado un comunicado conjunto donde piden que se deje de utilizar.

“El sistema tuvo un origen bien intencionado, pero la falta de regulación hace que sea imposible de controlar estos puntos objetivamente y hemos recibido miles de denuncias de abuso del sistema y pérdida total de los saldos, lo que ha llevado a grandes frustraciones”, dijo en rueda de prensa Helga Schmidt, de la ONG alemana zweibeinige Ratte.

Los matripuntos son un método virtual en el que los miembros de la pareja acumulan según acciones que agraden al otro. En algunos países se conocen también como matrimillas.

La mayoría de las denuncias tienen que ver con manejos dudosos de matripuntos por uno de los miembros de la pareja, pues al momento de pasar la solicitud para canjearlos, la pareja enfurece y el acumulado de puntos se esfuma de inmediato. No hay cifras oficiales por tratarse de un mercado clandestino, pero se habla de trillones de matripuntos desaparecidos.

Por su parte, la sexóloga Santa dos Flavios defiende este sistema de canje de buenas acciones: “Los matripuntos han servido para que los hombres sean más atentos, más detallistas. Es un incentivo muy sano que fortalece las relaciones”. Sin embargo, al preguntarle qué pasa cuando la pareja se niega a canjearlos, dos Flavios entró en cólera y cortó abruptamente la entrevista.

Es el caso de un hombre a quién, por razones de seguridad, llamaremos Martín. Martín contaba con un jugoso saldo de matripuntos gracias a más de un año de buenas acciones, detalles tiernos y sacrificios ininterrumpidos, como acompañar a su esposa durante horas a medirse zapatos y cortar toda comunicación con sus padres. Según el último extracto, llevaba más de tres millones de matripuntos acumulados.

Un domingo, luego de una conducta insuperable en una visita a sus suegros, Martín creyó, equivocadamente, que podría redimir algunos matripuntos para jugar su videojuego favorito. Tan pronto puso un dedo en el control de la consola, su saldo quedó en ceros y su esposa lo echó de la casa.

En otro caso, en la ciudad de Barrancabermeja, un hombre pensó que sus dos millones y medio de matripuntos le iban a alcanzar para ir un día a jugar billar. “Es el mayor error que he cometido en la vida. Todavía me arrepiento de haber preguntado ‘mija, ¿me alcanzan los matripuntos para un chico de billar?'”, se lamenta desde la unidad de cuidados intensivos, custodiado por la policía. En las calles se dice que la regla número uno de los matripuntos es no hablar de los matripuntos.

Los conflictos por falta de claridad en estas cuentas son ya la primera causa de separaciones en Europa y Asia, por encima de la infidelidad.

“Los matripuntos se acumulan gota a gota, pero se pierden todos de golpe. Uno nunca pierde uno o dos matripuntos, los pierde toditos y vuelve a empezar. Es preferible invertir en bitcoins o en una pirámide”, afirma el economista Julio Sánchez, divorciado hace cinco años. “Es una inversión de altísima volatilidad y no recomendamos a nadie que se una a ese perverso sistema. Si se ve obligado a participar en ese turbio negocio, no crea en las cifras que le diga su pareja y haga de cuenta que siempre está en ceros”.

Otros, menos alarmistas, sugieren hacer las cosas a la antigua y ser bueno con el otro desinteresadamente.

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