Publicado el por en Bogotá.

Tras el quinto morado en su espinilla fruto de reiterados tropezones con las canecas que ahora invaden su apartamento, el alcalde Enrique Peñalosa prometió pasar a revisión el asunto de la proliferación de estas piezas de mobiliario urbano en la ciudad.

“El alcalde siempre ha sido muy coherente, queriendo llevar las políticas de la ciudad a su propia esfera privada. Fue así como en su momento obligó a su pequeño hijo a cambiar su tren de pilas por un Transmilenio microdiésel y mandó quitar tanto la arena de la caja de los gatos como la de un pequeño jardín zen ubicado en la mesa de centro de la sala para poner a cambio coberturas de caucho. Impopular, claro, pero consecuente”, aseguró una fuente de la entraña del polémico burgomaestre.

Excompañeros de colegio del mandatario recordaron que la obsesión de Peñalosa por las canecas y los semáforos tiene origen en su afición por el programa nacional infantil “Los Dumis”, en el que los personajes eran títeres representando el mobiliario urbano.

Y fue en esta línea que desde hace dos meses decidió comprar 543 canecas plásticas aprovechando una promoción de un reconocido almacén de productos para el hogar, según confirma la misma fuente.

“Pidió que pusieran 58 en el corredor, de a dos, separado por 20 centímetros cada par”, dijo que así su casa marcaba un hito en materia de aseo doméstico en el mundo, “que no había otra casa en el planeta en la que uno encontrara tantas canecas y tan seguidas”.

“Los vecinos ahí mismo firmaron una carta para que, por lo menos, las guardara de noche. La primera noche se paró a hacer pipí y el ruidajo por el tropezón con las canecas del corredor y del cuarto despertó a 4 bebés del edificio”, continuó la fuente. “Luego parece que tuvo que hacer en una de esas porque en el baño quedaron instaladas 24 y era físicamente imposible acercarse al inodoro”.

Expertos consultados por este medio recordaron que los países más limpios del mundo, como Japón, carecen de canecas en el espacio público, ya que cada ciudadano es responsable de cargar la basura en el bolsillo hasta su propia casa.

Por lo pronto, el mandatario tomó la decisión de pedir el retiro de 200 unidades, las cuáles tendrán como destino Madrid, Cundinamarca, y mandó comprar 50 pares de canilleras para tener siempre a mano y estar preparado para próximos tropiezos.

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