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Los piques ilegales que se realizan desde la noche y hasta las madrugadas sobre las principales avenidas de todas la ciudades de Colombia, fueron proclamados ayer por la Unesco como Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

El organismo de las Naciones Unidas reconoció cómo en estas carreras confluían manifestaciones culturales multiétnicas y pluriculturales con amplio arraigo en la comunidad, que representaban perfectamente al país: Música a alto volumen, licor, apuestas ilegales, riñas, tiros al aire, chicas-chicas casivírgenes, persecuciones, accidentes, irrespeto a la autoridad y adrenalina.

“Los piques ilegales forman parte de una tradición muy colombiana que pueden describir y recordar bisabuelos, abuelos, padres e hijos. Tradición que es un evento aglutinante porque mantienen despiertas a comunidades enteras, de un fuerte referente histórico y contemporáneo”, resaltó el comunicado de prensa.

Diferentes voces han celebrado esta declaración mundial, ya que para este logro se unieron múltiples esfuerzos institucionales: Policía, Secretarías de Tránsito o Movilidad, ministerios y las alcaldías de las principales ciudades.

“Enhorabuena. Nuestros piques no son cuadros estáticos o silenciosos, sino una reelaboración dinámica del arte contemporáneo, que utilizan como lienzo las calles de nuestra Bogotá. Son un entramado cuyo común denominador es lo comunitario, la solidaridad, el trabajo de equipo de nuestros jóvenes”, expresó el Alcalde Enrique Peñalosa al final del evento.

Por su parte, Fico Gutiérrez, Alcalde de Medellín, dijo que se buscan mecanismos legales para apoyar a tantos talentos juveniles con subsidios que permitan engallar sus vehículos para hacerlos más competitivos y, por qué no, con cirugías para las chicas acompañantes que lo necesiten ome gonorrea ome.

Mao Espinel, un flaco y desgarbado líder juvenil que cita a los piques por Facebook, le dijo a este medio que “somos unos artistas incomprendidos pero nuestras creaciones son un performance, obras que tienen happening, son instalaciones, son intervenciones en espacio público, igual que una obra de teatro, que hacer body art o tableux vivant (pintura viviente)”.

Con relación a las quejas de comunidades enteras que no pueden con el ruido, de gente atrapada en buses o en ambulancias por el bloqueo de vías, el director de la Policía Nacional, General Jorge Hernando Nieto, dijo: “sabíamos de la riqueza cultural de estas prácticas y hoy nos dan la razón para nunca haber intervenido sobre ellas. Este reconocimiento les tapa la boca a los intolerantes vecinos. Ahora podremos salir todos por las ventanas y hacer parte de esta gran fiesta, como una gran familia”.

El Ministerio de Cultura añadió que se adelantan reuniones de trabajo con el colectivo Rápidos pero no tan Furiosos –que agremia a los intrépidos corredores-, para que aparte de la música electrónica de whiskería que suena a todo timbal en sus bólidos, incluyan ritmos más autóctonos como pasillos, bundes y guabinas.

Ahora los piques ilegales están ahora a la altura de otras manifestaciones culturales ancestrales como el Carnaval de Barranquilla, las procesiones de Semana Santa en Popayán, los cantos tradicionales del Pacífico o el Carnaval de Blancos y Negros.

A la salida del evento, un grupo reducido de manifestantes que se movilizaban en dos Chevrolet Spark “envenenados”, se quejó por el marco de legalidad que tendrá ahora esta actividad y porque ya no habrá tanta adrenalina, dado que ya no los perseguirán los dos agentes que estén de turno en el CAI.

Su vocero puntualizó: “Pero lo peor va a ser que como somos patrimonio entonces ahora resultarán un montón de esas damas de la cultura como Gloria Zea, Mariana Garcés, Claudia Triana y hasta Elvira Cuervo que van a venir acá a darnos órdenes de cómo putas tunear un carro solo porque se sienten dueñas de todo lo que en este país sea patrimonio, incluso lo nuestro”.

Humberto Monsalve, corresponsal

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