Publicado el por en Política, Salud y bienestar, Tendencias.

Un riguroso y prolongado trabajo investigativo de la Universidad Nacional derrumbó aquel lugar común de la sabiduría popular según el cual la estética y la revolución en el caso de las mujeres no eran compatibles.

“Sí, sí es posible estar buena y ser de izquierda, contrario a lo que nos recuerdan nuestros padres, tíos e incluso abuelos”, afirmó, tajante, el médico y sociólogo Germán Torrelavega, director del equipo interdisciplinar que llevó a cabo la investigación.

“No es cierto, repito, no es cierto, que la combinación de canelazo, gas lacrimógeno y ondas sonoras de Manu Chao detonen procesos acelerados de deterioro físico como hasta ahora se creía, no hay evidencia científica alguna en tal sentido”, añadió en la rueda de prensa en la que se expusieron las principales conclusiones.

“Un factor fundamental que encontramos es que gracias a las nuevas tecnologías es posible leer el capital e ir al gimnasio al tiempo, algo impensable hasta hace apenas una década. Hay que sumar el auge de la bicicleta en una población que antes se movilizaba primordialmente en renaults 9 desvencijados. Tampoco se puede dejar de lado el aporte del calentamiento global a la dramática disminución de la participación de la lana virgen en los ajuares de las jóvenes comprometidas, hoy más dadas a la manga sisa que a los sacos con cuello de tortuga, también detectamos un proceso de paz exitoso entre Gillete y el activismo”.

Torrelavega añadió que la militancia antes se entendía en términos “más que todo intelectuales, es decir, eras reconocida entre los camaradas si habías leído lo básico: el Manifiesto comunista, La contribución a la crítica de la economía política, El estado y la revolución, entre otros. Pero ahora ya no importa tanto el marco teórico sino la base nutricional de tu ideología: si comes quinoa boliviana, semillas chía, linaza y que seas alérgica al diablo, es decir, al gluten”.

“El mensaje es para las Farc, que si van a hacer política prioricen cásting sobre adoctrinamiento”, concluyó.

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