Publicado el por en Judicial.

La incertidumbre sobre el paradero del congresista del partido Farc, Jesús Santrich, acaba de llegar a su fin.

Marco Antonio León, vendedor de la tarjeta de crédito Scotiabank-Colpatria proporcionó a las autoridades evidencia concluyente sobre las coordenadas actuales del exguerrillero que enfrenta un proceso penal por narcotráfico ante la Corte Suprema.

Gracias la capacidad de la fuerza de ventas de este producto financiero, León consiguió lo que ni la Policía, ni el Ejército, ni la misma CIA, ni un cuerpo élite de pitonisas y videntes de alto rendimiento había logrado.

”No se ni por qué preguntan, si todos acá saben cómo es la cosa con nosotros”, declaró León mientras dejaba en espera por la otra línea al primogénito de Charles Lindbergh.

“Es que acá se maneja un algoritmo como tal que conoce a la víctima, perdón, al futuro cliente, mejor que su perro o su historial de Chrome. Entonces yo ya puedo saber qué va a estar haciendo usted y dónde lo va a estar haciendo, póngale, en dos semanas, eso hicimos con el señor Santrich”.

León explicó que desde que tuvo conocimiento del perfil y volumen de la actividad económica del todavía representante a la Cámara por el Atlántico fue considerado objetivo de alto valor por la fuerza de ventas a la que pertenece. “A ver si le ayudamos a financiar el próximo pedido de televisores”, puntualizó entre risas.

Según voceros de la Policía, la ubicación se logró gracias a que un teléfono del tipo telemonedero sonó apenas Santrich entró a una tienda del corregimiento de Tómala Suave, municipio de Aguachica, Cesar en busca de un refresco debido al inclemente sol que hoy azotó esta región. El dependiente del lugar contestó y para sopresa suya, la llamada era para el cliente que recién ingresaba y a quien no le tomó mucho trabajo reconocer.

“Menos mal a esa gente es jodido, pero jodido colgarle, porque gracias a eso pudimos aplicar la georreferenciación y ordenar el despliegue de nuestra gente”, declaró un oficial de la Policía a cargo de poner a buen recaudo a Santrich, quien, por su parte, declaró, visiblemente alterado:

”Métanme al hp bunker, no es que allá te traten dignamente, ni mucho menos, pero por lo menos allá no entra señal de celular y así me libro por fin de esta gente, nojoda”.

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