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Así lo estableció un estudio de la Universidad de Alabama, el cual pretendía descifrar el enigma de por qué este aspirante ha logrado cosechar respaldos entre los hispanos, toda vez que son conocidas sus posturas abiertamente xenófobas así como sus frecuentes pronunciamientos en los que lanza venenosos dardos a dicha comunidad.

“La verdad lo sospechábamos y bueno, ahí tienes la evidencia empírica que lo confirma. Ya sabiendo esto tenemos más luces y todo se hace más comprensible”, declaró esta mañana a la prensa el doctor Michael Anzola durante la presentación de los resultados del trabajo.

“Todos sabemos lo difícil que es perpetuar los patrones de repetición que se dan en los casos de maltrato sistemático y continuado a través de varias generaciones. Para resumirlo: el agresor por lo general ha sido agredido. Entre los latinos que han votado por Trump hallamos víctimas de matoneo, de violencia intrafamiliar, de discriminación por género o pertenencia a grupo étnico y de violencia sexual, entre otros”.

Anzola, de ascendencia panameña, explicó que el voto por Trump “no es, ni mucho menos, una decisión a conciencia, fruto de pasar por el tamiz de la razón las distintas opciones que te da el juego democrático. No. Quiero dejar eso claro, es una reacción instintiva, ciento por ciento emotiva, es la víctima que busca hacerle el quite al fantasma que lo acecha mediante un proceso de revictimización. En este caso, del pueblo estadounidense”.

Ahora, el gran enigma recae sobre el porcentaje restante de los hispanos que han votado por el precandidato republicano en las distintas primarias que ya han tenido lugar y que no lo hacen por los motivos citados. “Tal vez lo han hecho en avanzado estado de alicoramiento o enajenación, es la hipótesis que ahora entraremos a probar”, concluyó Anzola.

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