Publicado el por en Ambiente, Innovación.

Se sigue despejando el camino para la construcción del megapuerto de Tribuga en el departamento de Chocó.

La incertidumbre por la suerte que correrían las ballenas jorobadas que todos los años pasan por las aguas del Pacífico colombiano y que verían afectada su ruta por la megaobra ya fue felizmente definida.

La gigante de la economía naranja Rappi anunció que estas una vez desplazadas serían bienvenidas como aliadas estratégicas de su empresa. Serán las encargadas de llevar pizzas y mareol a cualquier hora desde las costas hasta los barcos que navegan el Pacífico.

La decisión ya despertó polémica toda vez que capitanes de embarcaciones se han quejado insistentemente de la manera cómo los cetáceos vinculados al plan piloto cada vez más se atraviesan bruscamente a sus naves obligándolos a realizar peligrosas maniobras con serio riesgo de terminar encalladas.

‘Preferimos no hablar de empleadas, pues esto suena poco sexy y medio mamerto’, aclaró el vocero de Rappi. ‘Nosotros tenemos ya bastante experiencia en vincular como parceros de emprendimiento -nos gusta llamarlos así- a quienes llegan en situación de no prosperidad. Es que relacionar conceptos como migrantes o pobreza con nuestra marca definitivamente nos resta brillo y valor’.

‘Eso de demorarse meses subiendo de la Antártida para buscar aguas más cálidas en las cuales reproducirse le quita mucho dinamismo a la economía, incluso más que el tener que pagarle seguridad social a la gente que trabaja en emprendimientos digitales o parar a preocuparse por su bienestar y riesgos laborales. Si se quieren reproducir, pues que bajen Tinder. Es hora de pasar esa página y meternos con toda la buena energía dinámica en la nueva economía del emprendimiento digital que es dinámico e imparable’, añadió, por su parte, una alta fuente del Ejecutivo.

Mientras Apple lanza el iWhale, Rappi ha dispuesto de una tecnología de punta mediante la cual Marta Senn desde Nuquí servirá de intérprete de los pedidos que hagan los marinos por internet y se los hará llegar mediante audífonos implantados en el sistema auricular de los cetáceos.

‘Y anota ahí una cosa: ya venían jorobadas, que quede constancia. Esta vez no fue por culpa del peso de nuestro morrales’, concluyó el vocero.

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