Publicado el por en Cultura, Política.

Una vez más el Museo de Arte Moderno de Bogotá logra concentrar la atención de buena parte de la opinión. Después de supuestamente ofrecer en alquiler sus instalaciones, ahora todos hablan de este recinto del arte colombiano tras revelarse que el escándalo que protagonizó el exalcalde de Bogotá, Antanas Mockus, durante la instalación de las sesiones del Congreso el pasado 20 de julio era en realidad un performance encargado al senador por esta entidad.

“Saquen a Antanas de esto. Él solo fue un instrumento, el concepto y, por ende, cualquier voluntarismo, transgresión o significante está en la acción y sea cual sea este, es, de cualquier forma, fluido, lo que haría imposible una acción disciplinaria por parte de la Procuraduría”, explicó Dorotea Mariño-Schölborn, directora de transgresión del Museo.

Según la funcionaria, lo que se pretendía -“si es que el arte algo pretende”, pidió aclarar- era recrear, -“si es que al arte algo recrea”, exigió puntualizar- o poner en escena -“si es que estamos de acuerdo en que existe un plano de sentido común para tal cosa como una escena” fue enfática en precisar ante el desespero de este reportero- la cara de culo que siempre le pone el Estado a cualquier cosa que no sea la reproducción material o simbólica de los dispositivos de macro y micropoder, recordando a Foucault”.

“La idea es llevarlo por todo el país, a centros comerciales, terminales de buses, pero todo depende de si se concreta la oferta del millonario ruso con la que no contábamos para llevarse todo el performance para su sala, Antanas incluido, claro, y que podría ser nuestra salvación, si es que…. (CORTE ABRUPTO EN LA GRABACIÓN)”

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